Cuarta nota. El resurgimiento universitario del Idioma Idish Antes de la 2ª. Guerra Mundial había doce millones de hablantes de idish en todo el mundo; la Shoa, (el Holocausto), liquidó unos seis millones de judíos, entre ellos había cinco millones de judíos europeos que hablaban idish. La lengua idish sigue viviendo en un país cultural sin territorio, un país de la palabra, que se despobló a partir del Holocausto nazi. Actualmente, según varias aproximaciones, un millón de personas hablan el idish. Sin embargo nunca contó el idish con un reconocimiento académico como el que tiene hoy en gran parte del mundo. El idioma idish saltó a la cátedra de unas 80 universidades, fue declarado por la UNESCO parte del patrimonio de la humanidad e incluso recibió en 1978 el reconocimiento de un Premio Nobel de Literatura en la persona del narrador Isaac Bashevis Singer.
Un dato curioso. Con mi marido hicimos una experiencia con el libro “El Esclavo” de Bashevis. Conseguimos la versión original en idish y la traducción al español. Comprobamos que en idish muchos personajes maldecían y usaban lenguaje muy rudo, pero la versión traducida ¡cortaba muchas de esas palabrotas! Hicimos la misma experiencia con algunos pasajes de “La familia Moskat”, de Bashevis. A las reuniones de la Filial de la B’nai B´rith llevábamos la versión en idish y la traducción al español, que es retraducida del inglés. David leía pasajes en idish, yo leía los mismos pasajes en español. Muchas “expresiones fuertes” del texto idish no aparecen en la traducción. Y tengo tantas historias más de los libros en idish que compartimos David y yo.
Hay ya muchos estudiantes jóvenes que han obtenido doctorado en idish en las universidades donde se enseña. Una de ellas es la japonesa Satako Kokamoshiva, profesor titular de idish en la universidad de Tokyo, en esta primera vez que se enseña el idish en nivel académico en Japón.
Terminada la 2ª Guerra Mundial el movimiento sionista con tremendo esfuerzo y sacrificio de muchas vidas, logró establecer el nuevo Estado Judío en la Tierra de Israel. Un logro incomparable después de dos mil años de vida del pueblo judío en el exilio. En el ideario sionista siempre ha sido fundamental hacer renacer el idioma hebreo en la Tierra de Israel. En sus comienzos, Israel adoptó el hebreo como lengua oficial, seguida por el inglés y el árabe como lenguas auxiliares; prohibió enseñar y hablar idish y ladino en Israel. Los que prepararon los programas de estudio escolares y de secundaria no querían enseñar a los niños lo que llamaban idioma del gueto ni la propia historia de dos mil años de exilio. En poco tiempo las escuelas judías que se declararon sionistas en todo el mundo, siguieron ese ejemplo, dejaron de enseñar el idish.
Pasaron los años. En la década de los años 80 los dirigentes de Israel, ahora con el idioma hebreo instalado sin dudas en el Estado de Israel, aceptaron que los viejos idiomas judíos de la diáspora, idish y ladino, la historia y la música de las diásporas donde los judíos vivimos dos mil años, fueron siglos de crecimiento y son elementos que fortalecen la identidad judía. Desde ese entonces, en Israel se enseñan idish y ladino, también desde Israel se alienta a enseñarlos en las diásporas judías. Pero con dos generaciones sin enseñar el idioma, los libros en idish se quedaron sin lectores, esos libros se fueron literalmente a la basura hasta que surgieron en varias partes del mundo instituciones que los rescataron buscando que no se perdiera toda esa cultura judía.
Hacia 1980 comenzó el rescate de los viejos libros en idish. La historia que se hizo famosa fue la de Aaron Lansky. Siendo estudiante de Idish en la Universidad Mc Gill de Montreal descubrió que gran cantidad de libros en idish terminaban en la basura porque los hijos y nietos no sabían leer esos libros que habían dejado sus padres y abuelos. Así que Lansky fundó el “Yiddish Book Center”, Centro de Libros en idish, en Massachussets y publicó avisos en los diarios anunciando que pasaría a recoger todos los libros en idish que la gente no quisiera conservar. En ese tiempo, los profesores con los que consultó pensaban que Lansky recobraría unos 70.000 volúmenes. Su tarea se ha descrito como “uno de los más grandes esfuerzos culturales de rescate en la Historia Judía”. Los libros rescatados superaron largamente todas las expectativas. El “Yiddish Book Center” ya ha rescatado más de un millón y medio de libros usados en idish, redistribuyeron tal vez medio millón en varias bibliotecas, especialmente en las nuevas Repúblicas de Europa del Este que antes formaban parte de la URSS. La campaña de recolectar los viejos libros en idish también se ha realizado en varias universidades y centros judíos en otras ciudades de Estados Unidos y de Israel. No sé cuántos libros en idish han rescatado el IWO en Nueva York y en Buenos Aires, positivamente a esta altura tienen los depósitos llenos y sólo aceptan títulos no repetidos. El Yiddish Book Center guardó los originales en depósitos a prueba de fuego y destrucción, esos textos se están finalizando de escanear. Miles de obras en idish ya se pueden comprar por internet al Yiddish Book Center, ellos envían por correo un ejemplar nuevo y encuadernado de hojas recién escaneadas.
El movimiento de rescate de libros en idish a nivel popular tuvo otra consecuencia: incentivó la formación de los “Clubes de Idish” que florecieron en todas las ciudades, para volver a leer y recordar. Prácticamente sin maestros, para hablar, conversar, festejar el simple y maravilloso hecho de estar vivos y seguir hablando el viejo idioma.
En 1972 se comenzó a enseñar idish en la Universidad de Oxford. Diez años más tarde, en la misma universidad y bajo la dirección del Prof. Dr. Dovid Katz surgieron los primeros cursos intensivos universitarios de verano en idish. La nueva Lituania, independiente de la URSS desde 1989, quiso estimular el estudio de los idiomas y culturas de todas sus minorías étnicas y culturales, que se vieron ignoradas por la política soviética a partir de la 2ª.guerra mundial. En el año 1998, los cursos de idish de Oxford se mudaron a la Universidad de Vilna, tanto las clases regulares como los cursos intensivos de verano. En poco tiempo, el proyecto se amplió con el apoyo financiero de los “Amigos del Vilnius Yiddish Institute” que se unieron en Estados Unidos. Acudieron a Vilna para enseñar e investigar, académicos del idish desde Europa del Este y del Oeste, Estados Unidos, Israel, Argentina, tal vez estoy olvidando alguno más. Los alumnos llegaron de casi todo el mundo. Desde ahí se organizaron varias expediciones etnográficas de investigación de raíces judías a las ciudades y aldeas judías de Lituania, Letonia, Ucrania, Bielorrusia y zonas vecinas. No fue nada fácil encontrar las raíces judías en ciudades que sufrieron la destrucción de la Segunda Guerra Mundial y después las reconstrucciones gubernamentales bajo el dominio de la que fue la URSS, pero han aflorado por todas partes, testigos mudos de la vida judía en restos de edificios, lápidas de cementerios y documentos que aparecen enterrados al excavar cimientos para nuevas construcciones.
En el año 2008 se festejaron los 100 años de la conferencia de Bukovina que en 1908 declaró el idish “Un” idioma judío. El festejo se realizó en Israel, no podía ser de otra manera. Allí fuimos David y yo. Durante una semana, la ciudad de Ashkelon se llenó de conferencias, música y coros en idish. Los conferencistas llegaron de todo el mundo, especialmente de Estados Unidos, pero los músicos y cantantes estaban en Israel. ¿Quiénes eran? “Olim Jadashim” (Nuevos inmigrantes a Israel) ¿Adivinan de dónde? Nos acercamos para felicitarlos, probamos hablarles en idish y hebreo, no nos entendieron. Una de las directoras se nos acercó y nos habló en inglés. “Han llegado hace poco, de diferentes repúblicas que antes formaban parte la la Unión Soviética”, nos dijo. “Entre ellos se hablan en ruso. Han pedido cantar en idish, porque les trae recuerdos de sus abuelos. En un par de años estarán hablando buen hebreo ¡los muchachos aprenden rápido!”
El Prof. Dr. Dov Noy (1920-2013), especialista en folklore judío, vino al festejo de Ashkelon para darnos un seminario sobre el archivo de Cuentos Folklóricos de Israel que el mismo profesor había fundado años antes en la Universidad de Haifa. ¡Veintiún mil relatos folklóricos tradicionales rescatados allí del olvido! Es una riqueza cultural incalculable. Tuvimos el privilegio de asistir a seminarios posteriores del Dr. Dov Noy, en Montreal y Buenos Aires. Es bueno hacer notar que la posibilidad de acceder a los cuentos folklóricos estimuló el resurgimiento del más antiguo de todos los artes: cómo contar cuentos. La tarea de contar cuentos tradicionales se ha diseminado y se está cultivando cada vez más en todo el mundo occidental.
¿Dónde está el grupo que hoy en día tiene más judíos de habla idish? Entre los sobrevivientes de la guerra, los académicos y los clubes de Idish podrán contarse tal vez unos 100.000 idish parlantes. Los judíos ortodoxos se calculan hoy en día en unos 900.000, nunca se declararon sionistas y hasta hoy siguen enseñando idish en sus escuelas. Tengamos en cuenta que ellos publican en idish los libros que necesitan para dar sus clases o también libros de autores en diferentes temas, siempre que estén alineados en sus mismas líneas de ortodoxia. El material que manejan es por eso muy diferente, ya que muchos miles de títulos publicados en idish en Europa y Estados Unidos durante los siglos XIX y XX son obra de periodistas, profesores y escritores judíos de tendencias liberales, no religiosas.
En el link al final del artículo se podrá escuchar música Idish en Nueva York en el siglo XX.
Aventuras del Idish. Cuarta nota
07/Sep/2020
Por Esc. Esther Mostovich de Cukierman, para CCIU